-Volveremos a vernos -dijo Jean mientras se tocaba el pelo delicadamente- algún día, volveremos a vernos.
Esa fue la ultima vez que lo vi, su pelo, su rostro, su aroma... son ya un vago recuerdo en mi memoria. Aun recuerdo cuando íbamos a la playa a jugar con la arena, la orilla, sus castillos de arena, su pelo mojado, su piel llena de sal,... y pensar que no lo he visto desde que teníamos catorce años, mi Jean.
-¡Carmen!-
-¿Qué?- contesté sobresaltada sin saber si quiera quién me había nombrado-.
Uff, otra vez mi jefa, es más pesada de lo que creía, ¿acaso no puede dejarme en paz? Marie, mi jefa, es una de esas mujeres de la revista Cosmopolitan que parece salida de la serie "Sexo en Nueva York", pero claro, esa vida tiene un precio, que Marie aun no puede pagar, por lo tanto el fin ultimo de su existencia es, como no, atormentar al resto de los mortales, grupo en el cual me incluyo, que simplemente queremos vivir tranquilos y en paz.
-¿Qué estabas haciendo?- me preguntó Marie con una sonrisa de oreja a oreja un tanto sospechosa-.
-Nada- le respondí tranquilamente-.
-Exactamente,-me dijo aun con esa sonrisa falsa y cruel- nada, nada en absoluto. Y... Aquí no te pagamos por no hacer nada, ¿A qué no?
-No- le respondí, esta vez con cara de muy pocos amigos-.
-Bien, pues ponte a trabajar.
Y tras eso, se fue. Se fue con su sonrisa falsa, sus tacones de marca, y su talla 38. Porque es mi jefa, que si no... vamos la cogía por los pelos y la revoleaba en el suelo. Es que no aguanto a las mujeres que malgastan su vida dándolo todo a cambio de Glamour.
Bueno, pues de vuelta al trabajo. Trabajo en una agencia de viajes, pero claro, con la crisis... me paso el día haciendo sudokus y entrando sin parar en páginas como Tuenti o Facebook.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenten sin miedo, se agradecerá digan lo que digan, se aceptan halagos y críticas.